¿POR QUÉ HE ELEGIDO VIVIR MÁS SIMPLE?

¿POR QUÉ HE ELEGIDO VIVIR MÁS SIMPLE?

 

Hola, bienvenida nuevamente a mi blog, este es un escrito que abre un nuevo espacio porque literalmente estoy en esa búsqueda de simplificar mi vida y llevarla a un nivel de mayor paz y tranquilidad interior y salirme de los carriles de la carrera hacia el “éxito” y sentarme a tomar un jugo debajo de un árbol, respirando el aire puro, sintiendo la tierra debajo de mí y separarme del ruido y de las corrientes que te prometen “algo” para encontrarme en medio de mi silencio y elegir el ritmo en el que quiero vivir. Mientras todos siguen corriendo en ese camino, yo paro, observo y elijo cómo quiero vivir.

Si bien esto es algo que por naturaleza busco desde niña, vivir con el menor número de dependencias posibles (cosméticas, dietas, estimulaciones, etc) cultivar el desapego también, hoy en día esto se ha vuelto el estilo de vida de muchas personas, personas que buscan una vida más natural, en armonía con su entorno, pero sobretodo rodearse de felicidad.

Así que aquí comienza un nuevo viaje que iré compartiendo en mi búsqueda de la felicidad en las pequeñas cosas, en los detalles, en lo simple, en lo natural y en elegir hacer y tener solo aquello que me hace feliz. ¿Qué cuánto va a durar? No lo sé, es un estilo de vida, se construye poco a poco, no hay prisa, no hay un lugar donde llegar y sí mucho que aprender y disfrutar.

No le voy a poner etiquetas a esto, solo quiero contarte un poco de lo que se trata para mí a nivel personal.

Primero, lo hago por la salud de mi sistema nervioso, soy una persona a la que demasiada estimulación , ya sea de ruido, de luz, de exceso de cosas en un espacio, el desorden, los espacios inarmónicos, me ponen muy ansiosa y algo “desesperada” y de mal genio, por tanto busco: 1. Mantener espacios limpios y en orden e invertir la menor energía posible en ello, no quiero ser una esclava de la limpieza y la organización. 2. Usar luces más tenues y no tengo ni televisor ni equipo de sonido que sean usados como excusa para mantener vocesitas durante todo el día hablando y uno ni atención pone a lo que dicen (estas son mis necesidades, no hablo en general, es solo una forma de explicarte de qué va todo esto de simplificar para mí y rodearme de lo que a mí personalmente me hace feliz, tal vez para ti sea diferente) 3. Llenar mis espacios de todo lo que aporte paz: velas, incienso, imágenes relajantes, mandalas y no saturadas en mi casa, es lo que yo llamo, crear “rinconcitos de paz” donde siempre puedo regresar.

Evito ir a reuniones donde nada para mí tenga sentido, vuelvo y repito: elimino de vida lo innecesario, si no me aporta no lo necesito, que puede ser un reto para mí, claro que lo es, pero no necesito vivir retandome todo el tiempo, al menos no en esas áreas, me reto a perder el miedo a vivir la vida que me hace bien y eso ya es suficiente.

Lo suficiente, siempre creemos que necesitamos “más” más productos, más ropa, más comida, más perfumes, más zapatos, más experiencias ¿para qué? ¿Los usas todos? Solo lo suficiente, para qué dos frascos de crema o aceite corporal, solo nos aplicamos uno y cuando se acaba vamos y compramos otro. ¿Con cuántas personas vives en tu casa? ¿Cuántas vajillas tienes? ¿Las usas todas? Están ocupando espacio ¿te hacen feliz? Y esa última es la pregunta clave de todo:

 

¿De dónde viene, dónde nace nuestra verdadera felicidad?

 

Yo descubrí que la mía nace en lo simple, en mantener esa sensación de paz y así me conecto con todo, en mantener simple todas las áreas de mi vida, incluyendo mi emprendimiento, no me enfoco en tener un negocio con muchos empleados o colaboradores, tengo los que necesito, el tiempo lo distribuyo para que me alcance en lo que tengo que hacer y es importante, no me pongo más tareas de las que puedo realizar y me enfoco, hago lo que mi emprendimiento necesita y eso me ha generado un trabajo que me hace feliz, eso incluye generar ingresos.

Igual con mi comida, antes compraba todos los alimentos que creía eran saludables. Muchos se me quedaban guardados sin usar, y muchas de las frutas y verduras se me dañaban, en primer lugar, compraba más de lo que podía comer y en segundo lugar algunas aún sabiendo que no me gustaban la compraba porque decían que eran buenas, al final no las comía. También ahora soy muy sencilla al prepararlas, los batidos los más rápidos y saludables al desayuno, nada de preparaciones de entrada sopa, seco y postre al almuerzo,  lo que hace que todo sea muy inmediato de servir, yo no como carne y la verdad, no soy de las que hace preparaciones exóticas veganas (ya no), para mí un arroz con muchas verduras es suficiente, no me gustan las ensaladas pero si los batidos verdes. No ceno, como algo ligero y lo que haya. Si preguntan por mi pareja, él si come carne, pero no le afecta que no haya carne en las comidas, si quiere comerla la trae de afuera, compra sus cosas que le gustan como algunas salsas o huevos y eso no implica mayores cosas.

Mantengo lo simple en mi casa, y aunque vivo con dos hombres más (mi hijo y mi pareja) no guardo ni acumulo cosas que no uso (al menos la mayoría, hay mucho de lo que me cuesta desprenderme, como mis trajes de danza y algunos diarios y recortes de cuando salía en el periódico) pero me he deshecho de mucho, incluyendo fotos, revistas, libros, por supuesto ropa.

No pretendo que mis dos chicos adopten mi misma forma de pensar, pero sí les hago saber que para mí es importante los espacios lo más despejados y limpios posibles (lo que se puede con un niño de dos años)

En mis rutinas de aseo y belleza, no uso jabón hace… ya perdí la cuenta, son mucuuuchos años, un gasto menos, usaba un champú de ingredientes naturales, pero hace poco me pasé al champú en barra, práctico y zero waste, no uso acondicionador, ni crema de peinar, ni me hago mascarillas, ni siquiera uso peineta. Hace varios años sí lo hacía, compraba toda la línea de la marca Sedal, ¡toda¡, incluyendo esos spray que ni sé para qué sirven, en un momento decidí que no podía seguir siendo esclava de eso, así que hice mi propio champú detox a base de aceite de coco, miel de abejas y limón y me bañé con él por varios meses con el propósito de desintoxicar mis hebras y cuero cabelludo de tantos químicos, luego solo lo lavaba con agua y lo desenredaba con los dedos, mi cabello se sanó tanto que ya no necesité ni siquiera alisármelo, tomó una forma muy natural, empecé a buscar un champú natural porque quería sentirlo más limpio.

En mi piel, como les digo, esto va de lo que realmente necesitamos y de lo que nos hace felices, a mí personalmente me hacen muy feliz los aromas, sentir mi piel suave y vivir relajada, y esto lo logro aplicando aceite natural de naranja o de semillas naturales, nada de derivados del petróleo, y lo aplico a todo mi cuerpo después de la ducha, calma mi sistema nervioso y los aromas funcionan como una excelente terapia para iniciar tranquila mi día. No uso desodorante, a veces me aplico algo de leche de magnesia o aceite esencial, pero si quiero podría no aplicarme nada y no pasa nada, esto también lo hice con una previa desintoxicación de mis axilas.

En mi rostro, me dio acné post parto y lactancia y hasta ahora estoy lidiando con eso, estoy en un tratamiento natural que implica el uso de jabón para la piel, tónico de plantas y aceites esenciales y humectantes, sí, esto no se ve como algo “simple” pero me gusta ayudar a mi piel a recuperarse de los brotes y las cicatrices que son muchas, así que en lugar de cubrirme con maquillaje, uso las plantas y productos de emprendimientos amigables con el medio ambiente y además, ya les dije que me encanta el autocuidado, así que esto hace parte de mi rutina de “estar y sentirme bien”.

¿Por qué incluyo o hablo sobre que prefiero productos naturales vs químicos industriales? Por muchas razones, empezando que no puedo vivir una vida en paz si uso sintéticos, lo que nos da mayor paz y armonía es estar en contacto con nuestra naturaleza y eso es la tierra, por eso al usar productos naturales le damos a nuestro cuerpo y a nuestra vida el contacto con la madre, además de que por coherencia con todo lo que predico, si podemos evitar apoyar las grandes industrias que contaminan y el enriquecimiento localizado, mucho mejor, eso trae más coherencia a mi vida y créanme que se siente la diferencia.

En cuanto a mi rutina diaria, mucha meditación, respiración profunda, buscar mantenerme en el presente y sacar de mi vida lo que más pueda hábitos dañinos como la queja, la pereza, gritar, reaccionar, claro que tengo momentos de mucho estrés, pero ahora tengo las herramientas para salir de ahí, soy madre, pero cuando me di cuenta que la maternidad había vuelto mi vida un corre corre que no podía ni respirar y, en un momento me vi llorando sobre el lavaplatos con todos los platos tirados en el piso y quebrados, supe que algo no andaba bien en mí, que debía recobrar mi ritmo natural de vida. Y mi ritmo natural es hacerlo simple, no complicarme, no tener eternas listas de tareas y proyectos sin cumplir, tomarme las cosas con calma y fluir con lo que hay y respirar cuando no sale como lo planeo siempre habrá algo que se pueda hacer, el mundo siempre lo entenderá, el mundo no depende de mí ni de ti, hay una fuerza mayor que todo lo atiende, que todo lo mueve, que pone todo en su lugar, esa fuerza es el amor, y si cultivo el amor en mi vida, estoy fluyendo con esa fuerza, no hay de qué preocuparse. Como te dije al principio, hay que atreverse a salirse del carril de la carrera aunque todos te miren como la rara que se está perdiendo de algo, pues en realidad, la vida está cuando paras y te tomas un momento para preguntarte qué estás haciendo con ella y si de verdad la estás disfrutando.

Este es mi camino aún más consciente ahora, mantenerlo simple, sencillo y rodearme de lo que me haga feliz, de lo que me de bienestar, lejos de los parámetros del éxito, no necesito 3 carreras, 5 especializaciones y un doctorado antes de los 40 para tener gente adulándome alrededor, porque ellos no van a estar calmando mi mente y mi ansiedad cada noche (no te lo tomes personal, es mi estilo de vida, si tú estás feliz y en calma con todo, es perfecto, no hay recetas, solo diferentes necesidades) . No necesito miles de cosas en mi apartamento para que los visitantes digan que soy muy prospera, ellos no tienen que costear su aseo, mantenimiento y orden. No necesito postear en las redes sociales cientos de viajes y cientos de experiencias espirituales para ser una líder, comparto públicamente mi vida y lo que soy, y eso es suficiente para quien le sirva en esa medida. No acumulo tampoco experiencias, todas llegan y todas se van y si me quedo en las que viví (que ya me ha pasado) no permito que las nuevas entren. No acumulo, no guardo, no necesito más de lo que puedo usar y me hace bien y que seguro cambiará en diferentes etapas de mi vida.

Solo quiero encontrarme a mí misma y hacerme espacio entre tanto ruido y dar una pausa y escuchar el silencio y vivir ligera, viajar liviana, en la medida que mi cuerpo y mi energía lo puedan sostener. Y si soy ese canal, mejor, porque no retengo nada, recuerden el desierto entero puede pasar por nuestras manos si no las cerramos, si las abrimos sin amarrar nada.

Y por cierto, esto es perfectamente compatible con la abundancia, de hecho, esto te lleva a dejar de buscarla porque siempre la has tenido solo que no entrabas en contacto con ella  de eso, escribiré otro post.

Espero que este mensaje aporte algo en tu vida y también nos invite a pensar más en comun-unidad más que en individuallidad.

Gracias por leer. Este es el inicio de mí compartir desde otro espacio de mi vida. Namasté.

 

Si te agrada lo que comparto, tengo dos espacios para ti en coherencia con esto:

 

  1. El espacio de meditación con los arcángeles, es gratuito, únete haciendo click aquí 

2. Este mes estoy canalizando mensajes de los ángeles personalizados, así que si quieres preguntarle algo a los ángeles y que te regalen luz y guía en tu vida, escríbeme aquí.

 

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