ARTES SAGRADAS FEMENINAS, UN CAMINO DE REGRESO A TI MISM@

ARTES SAGRADAS FEMENINAS, UN CAMINO DE REGRESO A TI MISM@

 

Por mucho tiempo me pregunté sobre mi lugar en esta tierra, entre meditaciones y canalizaciones y algunas visiones que me ofrecian mis guías, lograba divisarlo, sin embargo, mi mente quería ponerle un nombre, un estatus quizás, encajarlo en la sociedad o simplemente darle alguna forma o titulo que le permitiera saber quién es. Artes sagradas femeninas es como mi apellido, es mi misión, es mi don, es el equipaje que traje conmigo desde el cosmos y todas mis existencias a esta existencia presente.

 

 

Ser mujer, es ser portadora de los dondes femeninos. Si bien los dones femeninos están presentes en hombres y en mujeres, es el conectar con la energía de la gran Diosa, de la Luna y de la tierra, de nuestro cuerpo lo que nos permite conectar con la energía femenina, darle el permiso de que despierte, de que nos guie, de que nos muestre el camino.

Los artes femeninos se han plasmado en las pinturas, en los cantos, en las danzas, en diferentes obras de arte y en toda la cultura que ha acompañado la evolución de la humanidad como sociedad. Estuvo muy presente en la formación de las primeras tribus, eran los pilares de la antigüa y primera religion, eran los pilares del crecimiento y la expansión y de saber crecer con respeto a la madre tierra, reconociendola siempre como nuestra madre, nuestra sostenedora, nuestra nutridora. Desde el arte se vivía, el arte como adoración a lo divino y como una forma de mantener la conexión entre el mundo visible e invisible.

 

En la India, desde muy pequeñas, a las niñas se las enviaba con su maestra, una mujer ya madura cuya misión era trasnmitir un legado de vida, es decir, una forma de vivir. A través de la tradición de la palabra se intentaba mantener vivo el sagrado legado femenino, el recuerdo de las diosas que alguna vez fuimos, el recuerdo de la gran madre y todas sus enseñanzas. De alguna forma, la mujer se sabía pilar de la existencia.

 

Las continuas guerras y el crecimiento de la sociedad, las nuevas exigencias y las teconlogías, poco a poco nos fueron desligando de lo místico, de lo mágico, de lo divino. Fuimos perdiendo la conexión con la gran energía que nos sostiene y poco a poco olvidamos nuestra conexión, y al olvidarla, empezamos a vivir una vida más automática, una vida más agitada, más rápida, en el afán de siempre estar construyendo algo, de siempre estar avanzando en algo, de siempre estar en el hacer y hacer y nunca parar. Este estilo de vida nos ha hecho perder las conexiones realies en las relaciones, nos ha hecho perder el verdadero sentido de la existencia.

 

Mi propuesta desde crear un espacio donde transmitir y compartir las sagradas artes femeninas es precisamente con el fin de hablarle a tu alma, de recordarte a través de historias, prácticas y círculos de dónde vienes, y por ende, hacia donde vas. Es gestar en mi vientre y sostener desde mi corazón la energía de la rosa en esta tierra, que es el código del amor divino, a través de mi esencia, que es el arte, la danza, la canalización, la sanación, la respiración.  Acompañarte desde este espacio sagrado donde vamos a volver a lo esencial, a lo sutil.

 

Las antiguas sacerdotisas todas eran portadoras y educadas en las artes sagradas femeninas que no fueron otra cosa que la manifestación de la energía de la diosa en esta tierra. La diosa les enseñó a mujeres y a hombres a danzar, les enseñó a honrar los frutos que venía de la madre tierra y así reconocer la energía de la fertilidad que también se portaba en el vientre de las mujeres, les recordó el poder de la semilla, y de la semilla de la humanidad que explotaba en luz en la punta del falo de un hombre.

Del poder de unir estas dos energías y fecundar la tierra para que produzcla alimento para sostener a la humanidad, de fecundar el alma para que cada individuo independientemente de su energía y en un total reconocimiento de su completitud como ser humano, pudiese también fecundarse a sí mismo, a sí misma.

En la antigüedad, no se creía que era necesario la unión de la semila del hombre y de la mujer para fecundar y gestar vida, pues las primeras enseñanzas se basaban en que cada ser supiese primero usar su propia semilla, ovulos en mujeres, esperma en hombres, y hacerla circular a través de sí mismos para gestarse a sí mismos, vivir en una constante autofecundación y honrar constantemente la energía de la fertilidad, energía a través de la cual, dijo la gran Diosa:

“Esa es la energía que les permitirá crecer y expandirse”, refiriendose a que podrían crear cosas inimaginables que adornarian y decorarpian esta tierra, volviendo su vida más fácil y transformando todo lo que tocaban. Luego, en sagrada consciencia y voluntad, también les enseñó que si se unian en cuerpo, alma, corazón y vida, un hombre y una mujer podrían traer más seres humanos a esta tierra, podrían materializar el fruto de su unión y enseñarle el mismo legado que ellos recibieran, para que este hijo sea un hombre o una mujer consciente que siga sosteniendo la primera semilla de la creación, la base de toda la existencia. 

Desde esa conexión con su propia energía, descubrieron que tenían acceso a todo, que podían comunicarse desde su corazón con seres divinos y angelicales que habitaban otros mundos, pero sobre todo, descubrieron que podían Amar, y ese fue su mayor regalo, pues era la energía que les permitia vivir en paz y en armonía con todo. 

Y es de esta forma como ahora la humanidad se encuentra en la gran misión de volver a vivir desde el amor.

Una canalización de la maestra Ana, realizada por mí, Diana Bernal o “Kedev”, como ella me llama.

 

 

 

Saber contar las historias también era un arte sagrado femenino, se decían que estas artes era lo que anclaban los códigos divinos y llenaban de amor, alegría, gozo y placer a la humanidad.

La mujeres sabían danzar, pintar, orar, cantar, pero el origen de todo esto es mucho más profundo y hermoso:

 

Lo que ellas realmente sabían y habían logrado era mover su propia energía y plasmarla en esta tierra, entonces la danza era solo la expresión corporea del movimiento de shakti, o kundalini, despertando y reuniendose con su consorte Shiva o Dios. Era la representación de como Dios y Diosa hacian el amor y esa energía de gozo que se emanaba penetraba profundo sus cuerpos haciendolos moverse de forma armónica y por ende sagrada, trayendo más de esa energía para nutrir a la tierra y la consciencia de la humanidad.

También podían transmitir esa misma energía a través de la voz, entonces la energía del amor se volvia sonido, sonido que deleitaba y despertaba el corazón de las personas que los escuchaban y por eso entraban en gracia, devoción y rendición a todo lo crado y a su energía creadora. Se empezaron a usar los mantras y los cánticos como las primeras formas de oración y alabanza, es decir, como las primeras formas de comunicación con Dios.

También, al movilizar su energía, descubrieron que su cuerpo se sutilizaba tanto que eran capaces de entrar en conexión con otros mundos, empezaron a escuchar los mensajes de las plantas, de los árboles, los rios y montañas, la voz de los animales, y la voz de sus ángeles y hermanos de otros planetas. Luego las llamaron Mujeres Oráculo, ya que a través de ellas se podían recibir mensajes y guias divinos, que no solo se usaban para temas personales, sino para dirigir toda una comunidad, pueblos y ciudades enteras.

El papael de la mujer era respetado y venerado, ellas eran las grandes iniciadoras, y como tal se honraban también sus ciclos. Se hacian todos los ritos de paso que concernían a la primera menstruación, el embarazo, el matrimonio (si era su elección) y también la llegada de la menopausia. Cada mujer según su ciclo tenía un papel vital e importante para sostener todo este legado. Conocian a la perfección como funcionaba su energía, como se conectaban a la luna para potenciar su magia o realizar alguna sanación de su cuerpo, de sus organos y de sus psiquis. Hubieron mujeres con grandes poderes sanadores. Cada una honraba y respetaba su don.

Se organizaban en círculos para trasnmitir los grandes misterios, misterios que no se han olvidado, que aún se guardan dentro de ti, misterios que muchos nos los contaron nuestras abuelas, aún después de todo lo vivido, guardaban en sus corazones la gran sabiduría, de la fe, de la conexión, del amor hacia lo desconocido, hacia lo invisible, en la espera de un milagro para ellas mismas, para sus esposos, para sus hijos, para nosotras sus nietas y nietos.

 

Las artes sagradas femeninas es mi forma de volver a honrar la energía del amor, ya no de un pasado, ya no en nostalgia de lo que fue, sino en reconocimiento de lo que siempre ha sido, de aquella verdad que nos hace libres, de aquel insinto SALVAje que es el que nos salva de una vida no vivida, de una vida sin pasión, de una vida sin amor, de una vida sin placer y sin gozo.

 

 

En mi camino, han sido estas artes las que me han devuelto a la vida, las que han abierto las puertas de mi sagrado templo liberando los miedos y traumas ahí escondidos, las que al entrar a mi útero me han invitado a honrar mi linaje y su energía creativa, a honrarlo haciendo que en este, mi presente, valga toda la alegría traer nuevas creaciones a mi vida que sanen mi linaje, por mí y mis ancestras, estas artes que al despertar mi vientre me recordaron también toda mi abundancia y, que al subir a mi plexo solar me recordaron que yo soy femenino y masculino, y que la fuerza de mi padre habita en mí, y que al honrarla, también honro mi poder de acción, mi poder de hacer posible lo pimposible, mi fuerza, mi empuje, que al honrar a mi padre puedo ir sanando la energía que alguna vez me separó de todos los hombres, de mí misma.

Y cuando por fin pasé por estas 3 puertas, empezó a abrirse mi corazón en dicha, placer y gozo, porque fue entonces cuando supe que era profundamente amada solo por el hecho de exisistir, que soy siempre guiada y sostenida y que el gran amor universal me guía, me sostiene, entonces la confianza se ancló  en mí para invitarme  a VIVIR, a no cerrarme a hacer el amor con la existencia.

Y luego sentí un nudo en la garganta y todo mi cuerpo flaqueo, volvieron a brotar las lágrimas, tantas veces me había cayado, ¿qué era quello que no me había dicho a mi misma? ¿cuales fueron todas esas verdades que no me he contado?. Valentía, fue la energía que con su espada corto todas las cuerdas entrelazadas que formaban esos nudos, y me dijo que tenía que trabajar en unidad, que si quería hablar a mi verdad, debería hacerlo reconociendo mis raices, honrando mi energía cradora y mi misión, honrando mi poder de acción, conectada mil porciento a mi corazón. Desde ahí tendría toda la fuerza para hablar mi verdad.

Entonces una luz brilló en mi frente y me mostró que no estaba sola en este camino, que yo provenía de las estrellas y de ahí la eterna sabiduría siempre me acompañaría, escucharía su voz y vería sus imagenes y desde ahí sabría que mi camino es desde y hacia la luz, hore mi linaje estelar, me supe hija de la tierra y del cielo.

Y luego mi corona se abrió como una flor que en total confianza abre uno a uno sus pétalos y me dí el permiso de vivir en comunión con el todo, principalmente conmigo misma.

 

Y si hacer todo esto no es un arte, no se hace desde el amor, entonces no conozco otra forma de vivir, esta es la forma de vivir que yo he elegido para mí y para compartir. El arte de despertar y movilizar nuestra propia energía y desde ahí re-Crear toda nuestra existencia.

 

ARTES SAGRADAS FEMENINAS ES: 

Sexualiad sagrada, Danza de Luna, Cristales vaginales, Respiración, Círculos de mujeres, Historias, Canalizar, ir de la mano de los ángeles, conectar con la energía de las diosas y sacerdotisas, aprender a abrir nuestros chakras, vivir relaciones desde la consciencia y el amor, es saber EXISITIR. 

 

Bienvenida y bienvenido a las artes sagradas femeninas, y a todo aquello que desde aquí iremos compartiendo.

Con amor de mi alma a la tuya, Kedev Diana Bernal.

 

 

 

 

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